Collar de perlas para el anito de mi perrita

Llego a casa en el auto y desciendo de él apresurada, tomo mi portafolios con una mano mientras que con la otra cierro la puerta del carro al mismo tiempo que acciono la alarma desde el control remoto que traigo en la mano. Entre las llaves voy buscando las de la puerta de la casa a medida que me voy acercando a ella. Cuando ya tengo la llave apropiada en manos y me dispongo a abrir la puerta, de repente escucho ruido dentro y se me eriza la columna vertebral y reacciono sorprendida. Pero de inmediato se me viene a la mente que he dejado a mi perrita tras la puerta atada por su correíta, entonces caigo en cuenta de que se trata de ella y que los ruidos son porque ya me ha escuchado llegar y está presta para poder recibirme.

Me inunda una sonrisa producto de mi satisfacción por tener una perrita tan entusiasmada al recibirme, abro la puerta de inmediato y ahí está ella mirándome con esos sus ojitos tan tiernos y su sonrisita bien puesta, de inmediato comienza a mostrar su algarabía arrimándose a mí y alcanzándome su cabecita para que la acaricie, entonces pongo mi portafolios en el mesón de la entrada junto a las llaves del carro y me detengo a proporcionarle mis primeras caricias haciéndome de sus mejillas con mis manos y aprisionando su boquita con mis dedos. Mi perrita menea su traserito muy contenta y sale a relucir de entre sus nalguitas aquella colita que yo le puse por la tarde, cuando se me ocurrió que podía colocarle de colita, ese collar de perlas que tanto le gusta a mi perrita. Muy temprano esta tarde comencé a imaginar qué es lo que le faltaba a mi perrita y caí en la cuenta de que lo que le hacía falta era una perfecta colita que cayera de entre sus nalguitas, rápidamente ideé como es que podía hacerle una colita a mi perrita y ahí es donde se me vino a la mente el collar de perlas, en ese momento fui por el collarcito aquel que lo habíamos guardado junto a otras alhajas en el baúl de siempre, me fije la hora y vi que tenía el tiempo suficiente antes de irme otra vez a la oficina, fue entonces que llamé a mi perrita a mi lado para que se subiera sobre la cama gateando y se pusiera con sus nalguitas despuntando al aire, sus piernitas separadas y recostada sobre sus pechos, la tomé por detrás y con mis manos sobre sus redondas nalgas intentaba subirle la temperatura para que se sintiera cómoda y relajada, a medida que se las amasaba iba separando su anito preparándola para ponerle la colita que tanto ansiaba ella tener colgada de su potito, comencé a dilatarla de a poquito con uno de mis dedos y me acercaba a mojar su alrededor con mi lengua, aquello fue suficiente para que mi perrita enloqueciera y quedara extasiada con los ojos cerrados mientras gemía y se iba perdiendo en un petite morte al mismo tiempo que se masturbaba metiéndose una mano por delante, sus labios vaginales quedaron deliciosamente mojados por sus emanaciones y por el manoseo persistido que se estaba dando, toda su zona comenzó a ponérsele rojita, fue entonces que me di cuenta que ya tenía lista a mi perrita y mientras iba excitándose así con sus propias manipulaciones, fui metiendo de a poquito un extremo del collar en su anito, haciendo que cada una de las perlitas al llegar al borde de su cavidad, por acción de mis dedos resbalara hasta el interior de su anito mientras seguía lubricándola a lametazos, al momento de recibir cada una de las perlitas en su interior, se quedaba como paralizada jadeando y luego volvía a excitarse disfrutando de la sensación que le producía la inserción de cada nueva perlita en su cavidad anal, y que iba apilándose junto a las que ya tenía metidas, cuando ya había metido una buena cantidad de esas perlitas dentro de ella, las jalaba un poquito para que desde su interior salieran otra vez a la superficie, todas en fila como si se tratara de una cuadrilla de hormiguitas saliendo en hilera, y mi perrita se agitaba en una excitación persistida que sacudía sus caderas, su piel palpitaba y se ponía a lanzar gemidos placenteros que terminaban abriendo su boquita formando una O y una respiración entrecortada y muy agitada. Luego, volví a meter todo lo que había dejado salir, otra vez al interior de su orificio, en tanto que dejé el otro extremo del collar colgándole como una colita, al final cuando ya había terminado de meter más perlitas, me quede mirándola, y al verla con su colita ya puesta y sentir cuan contenta se había puesto mi perrita por eso, me lleno una profunda satisfacción que me dejo turbada y perdida en mi propia excitación; y terminé dándole mis instrucciones para la tarde, pues ahora si ya tenía que dejarla para volver de nuevo a la oficina, fueron instrucciones de cómo quería encontrarla al volver:

-Ahora tengo que irme al trabajo, voy a dejarte amarrada de tu correíta a la puerta como la otra vez y me esperas ahí amarrada hasta que yo vuelva, si te cansas te sientas poniendo tu potito en el piso, si te da sueñito te echas ahí en el suelito. El caso es que me esperas ahí amarrada hasta la noche. Esas fueron mis instrucciones precisas para mi perrita y luego me marche.

Y ahora que la he encontrado a mi retorno como se lo he ordenado, estoy llenándola de dicha con mis primeras caricias, ella buscando regocijo salta sobre mi pecho de algarabía, pero la correa de su collar que la suspende a la manecilla de la puerta la jala, entonces la desato y dejo caer la correa al piso, pero ella la vuelve a tomar para dármela en la mano, entonces como ella quiere que yo la maneje, con su correíta la conduzco hacia el interior de la sala, y a su paso mientras va gateando a mi lado, escucho el ruido que producen las perlitas de su colita y me agacho a vérsela y el solo hecho de recordar que yo se la coloqué me excita. En medio de la sala le regalo unas cuantas más de mis caricias agachándome delante de ella para alcanzar su carita y poder así darle unos besitos cortitos en la boquita. Luego me voy desabrochando la chaqueta del traje ejecutivo que traigo puesto y ella me mira atenta hacerlo pegando su traserito al piso, desabotono los primeros botones de mi blusa para liberarme de la presión que hace en mi cuello y dejo así al descubierto un bello escote que resalta mi busto, mi perrita me sigue mirando cada vez más entusiasmada con sus ojitos tan exacerbados que casi y me come con la mirada, está casi relamiéndose los labios viendo como me quito la ropa de a poquito, libero mis puños, mientras tanto, ella se aproxima al sillón amplio que tenemos en medio de la sala y deja reposar su espalda al ras del sillón y extiende las piernitas abiertas pegando su potito al piso para quedarse ahí sentada muy relajada, en tanto, yo me he ido quitando las botitas tacón alto que han hecho presión sobre mis pies durante todo el día, me siento más holgada con los pies descalzos y parece que juntas compartimos aquel desahogo porque ella también se suelta en un suspiro, y sintiéndose aún más relajada, más libre pero sin dejar de seguir mis movimientos con la mirada, deja reposar su nuca encima del sillón.

 

En ese preciso instante decido despojarme hasta de mis pantalones y desabrochando mi bragueta los dejo deslizarse por entre mis piernas, mi perrita vuelve a sentirse exacerbada por mis acciones y puede decirse que así como se encuentra con la cabeza reclinada sobre el sillón y con el cuerpo apoyado al ras del mismo, sentada en el piso, comienza a espiarme de reojo con más ganas. Me quito las medias nylon y el solo hecho de tener mis piernas desnudas en frente la excitan, comienza a batir la melena suavemente sobre el sillón y abre más las piernas para exhibirme su vagina que ya se ha puesto húmeda y lustrosa producto de sus emanaciones, sus manos entran en acción acariciando sus muslos y esa su acción me estimula a mí para seguir enseñándole mis desnudeces, deliberadamente sigo desabotonando mi blusa pero esta vez por la parte de abajo para poder exponerle mis bragas que se encuentran ceñidas a mi piel íntima producto de mis transpiraciones, muevo para su frenesí mis caderas y no dejo de incitarle dándole a entrever un poquito cuanto de pegadas están mis bragas sobre mis nalgas. A todo esto las manos de mi perrita ya han llegado al centro de sus piernas, sino al centro de su pasión, y han tomado para su propio goce el fondo de sus labios vaginales para dejar expuesto lo más íntimo de su ser, y por lo que veo ya se ha puesto muy humedita, tanto que la humedad ya se ha esparcido por los costados hasta las paredes laterales de sus muslos con la ayuda de sus manos por supuesto, y ni que decir de los dedos con los que se anda acariciando muy íntimamente, cada vez que salen fuera de su vagina se ve como prácticamente los tiene untados de sus secreciones. En tanto que frente a sus ojos que se consumen a sí mismos mirándome, he tomado mis bragas por los costados, y suavemente siguiendo el ritmo del bamboleo de mis caderas he comenzado a bajármelas muy despacito para irle mostrando de a poquito mi parte más intima, poco a poquito sale a relucir mi mata espesa pero recogida hacia el centro, mis vellos lustrosos por la humedad se muestran más a medida que voy bajando mi prenda, la respiración de mi perrita que está en frente mío se acelera, comienzan a oírse unos quejidos pequeñitos que se ahogan dentro de su misma boca, yo deslizo mi braga por completo hasta alcanzar mis muslos y sus ojos se abren como los de una lechuza, pues ahora le tengo expuesto completito todo mi sexo, y aún más excitada mi perrita comienza a flexionar un poco sus rodillitas hacia arriba mientras sus dedos se comienzan a perder nuevamente en lo profundo de su vagina, afloran más nítidamente sus gemidos y esta vez los deja escapar de entre los labios, en tanto que con mis manos deslizo la liga de mis bragas haciendo que se vaya enrollando a medida que va bajando por mis muslos en dirección a mis rodillas, hasta que ya, sueltos los bordes de esa liga sobre mi piel, la dejo caer definitivamente hasta el suelo; y a continuación, simplemente levantando mis pies un poco del piso y doy unos pasitos hacia adelante para dejar ahí mis bragas. Después de eso, levanto con mis manos la caída de mi blusa para exponerle mejor a mi perrita mis partes íntimas, separo mi blusa de en medio como una cortina y así queda expuesto aún más a su vista todo, incluso mi ombligo.

Me arrimo más hacia mi perrita, aproximándome a sus piernas que han quedado sueltas sobre el piso después de haberse apretujado sobre si, por acción de la excitación que había alcanzado al estarse masturbando con los dedos mientras me estaba viendo desnudarme de la cintura para abajo, pero luego separo más mis piernas y me doy la vuelta, mi perrita habrá pensado de inmediato que era para enseñarle bien mis nalgas, pero más que para solamente eso, me he volteado para venirme a posesionar encima de ella. Entonces abro aún más mis piernas como para que puedan caber las de ella en medio y de a poquito voy retrocediendo y a medida que lo voy haciendo, veo como sus piernas extendidas van apareciendo delante de mí, entonces lo primero que recibe mi perrita estando como estamos es mis nalgas sobre su rostro, y así le voy acercando más mi traserito, siempre suspendiendo la parte de abajo de mi blusa para que todo quede expuesto ante sus ojos y siento de inmediato como me recibe su respiración sobrecargada encima de mis nalgas, entonces dejo de retroceder y asiento bien firmes mis piernas para irle encajando primero mis nalguitas, mi perrita saca la lengüita casi al instante en que me siente llegar a posarme encima de su rostro y con ella comienza a lamer en medio de mis nalgas para comenzar a disfrutarme, su lengua me invade por completo y llega hasta muy adentro, esa lengua mojada me pone a lanzar quejidos de inmediato y me siento impregnada de su saliva, un resuello frio me hace sentir más la humedad que me va dejando mi perrita con su lengua y eso me produce una excitación prolongada que no quiero dejar de sentir. De ahí en más, para permitirle llegar aún más lejos con su placer estando bajo mis piernas bien metida y para que me proporcione a mí también más placer como el que ya me ha estado dando con su lengua, separo de ahí mis nalguitas pero esta vez para alcanzarle a su primorosa y hábil lengüita mi vagina; su lengua la toma de inmediato y comienza a meterse muy dentro mío, eso me produce una ráfaga de placer interior que me recorre por todo el cuerpo, mientras va separando lentamente mis pliegues vaginales humedecidos y chorreados por mis fluiditos que al sentirlos sobre su lengua, hacen que se electrice con un leve movimiento que la sacude y que yo llego a percibir estando ahí montada sobre ella, quedo convencida por ese leve movimiento que lo está disfrutando tanto como yo, y al mismo tiempo debe estar conmovida, que no invadida, por mi aroma de mujer y loba crispada que me imagino ella lo está sintiendo porque comienza a lamer más generosamente, hasta prolongar más mi placer hecho sobreexcitación y plasmado en gimoteos clamorosos. Luego de eso, comienzo a moverme encima de ella, a menearme placenteramente hasta alcanzar con su lengua sobre mis labios vaginales abiertos, un prurito exquisito con el que palidezco y termino ofuscada.

En esa postura se alcanza a coronar todo mi esplendor, le doy a mi perrita con lo que a ella más le gusta y comienza así a degustarme dentro de su boquita; apoyando mis brazos sobre el sofá arqueo mis piernas para dejar más expuesta mi vagina hacia la boquita de mi perrita y haciéndome un poco hacia atrás, empiezo a soltarle pequeños chorritos de pis para que comience a recibirlos dentro de su boquita, ella los ve llegar y los succiona y se siente fascinada al hacerlo y me pide más, con la plena excitación que siento conmocionar mi cuerpo por dentro, mis chorritos se hacen más continuos y cada vez también más prolongados para que así reciba más mi liquido en su boquita, con un par de dedos voy separando los pliegues de mi vagina, veo como le llega mi liquido hasta su boquita y aquello me fascina y me excita aún más hasta alcanzar el clímax en una seguidilla incesante de chorritos continuos en los que se termina de dar fin a mi evacuación. Entonces ella sintiendo que eso es todo, junta sus labios para atraparlo todo, desde aquí puedo ver como se desliza todo por su garganta, y luego de una corta pausa inhala y exhala fuertemente sobre mi vagina, en seguida vuelve a posar su lengüita sobre mi partecita como si la estuviera cerrando con un parche para que nada más salga ni nada más entre por ahí, pero al mismo tiempo recorre mis pliegues más íntimos a modo de limpiar con ella hasta el último residuo de pis que haya podido quedar en mi piel y después de que termina de hacerlo, yo suelto complacida los pliegues de mi vagina retenidos en mis dedos y los dejo caer sobre su lengua y también me los lame.

Me dejo resbalar por su lengüita como en mantequilla hasta llegar al final de mis nalguitas, me impulso hacia adelante con mis propias piernas para no caer hasta abajo y me separo de ella para dejarla sumida en su propia excitación. Al voltearme la veo tan contenta a mi perrita que espero a que se relaje y calme un poco su excitación. Mientras suspira y me mira con una sonrisa directo a los ojos, me arrimo más a ella, esa mirada tan inocente y tan ansiosa a la vez, me incita a seguir dándole más de mi entusiasmo, más de mis besos, más de mis caricias, más de mi desenfrenado amor; como un imán me llama su piel, me llama su cuerpo para seguir amándola con toda intensidad. Entonces los brazos de mi perrita se abren de par en par para recibirme, su piel esta hirviendo de pasión, me sumerjo en su cuerpo cerrándome con ella en un abrazo y me hace feliz perder la voluntad a su lado porque estar con ella es como correr las cortinas que cubren la dicha y la libertad.

Su cuerpo es tan exquisito que no puedo parar de disfrutarlo cada vez más, veo sus muslos y me incitan a tocarlos, pero en medio de ellos aparece su colita y eso me cautiva aún más. La colita de mi perrita sale a relucir nuevamente cuando ya casi me había olvidado de ella y vuelvo a desear vérsela completita como le cuelga entre sus nalguitas, ver como se le mece mientras ella gatea, esa colita es mi invención y es una preciosura, a mi perrita le encanta que le cuelgue y a mí también. Mi perrita se voltea boca abajo sosteniéndose en sus rodillas y en sus manos, dejándome ver su traserito y en medio su bella colita, me la menea y ya quiere que me abalance nuevamente sobre ella volteando su cabecita para mirarme, yo la tomo por las caderas y levemente rozo su colita con mi pubis y le doy unas palmaditas por atrás. Para nuestra mayor comodidad nos acomodamos sobre el sofá, me aferro a ella fuertemente abrazada a su cuerpo mientras disfruto de sus pechos a lametazos incursionando con una de mis manos entre los pliegues de su vagina, de ahí en más, ella se voltea para entregarme sus nalgas y yo con gusto las tomo porque traen a colación su colita para darme más placer. Tomo con mis manos su colita mientras ella se acomoda mejor de costado sobre el sillón, deseo tocar esa colita con mis labios así que me agacho a tomarla con mis dientes, jalo un tantito y ella jadea, le devuelvo la calma con una lamida y ella me acerca más a su anito para que se lo saboree, mi lengua lubrica entre sus nalguitas y nuevamente jalo con mis dientes la colita, pero esta vez para ir sacando las perlitas de su interior, salen en fililla lentamente y siento como vibra la hilera de perlas cada vez que sale una más a flote desde el interior de su ano y se tersa la cadena que las une, mi perrita está sumergida y perdida en una excitación descomunal que la tiene gimiendo estrepitosamente, sobo sus nalgas y las separo al momento de sacarle su colita por completo, me detengo a contemplar como ha quedado de dilatada la cavidad de mi perrita y eso me excita más, me agacho a lamerla, a humedecerla con mi lengua y a llenarla de mi sabor, sabor a Amalia, ella se retuerce con cada lamida y separa sus piernas, pasa una de ellas sobre mí para ponerse de frente, abierta de piernitas hacia mí y así me parece irresistiblemente deliciosa, con su desnudez expuesta para seguir comiéndomela a lamidas, bajo, me sumerjo y comienzo a disfrutar de su anito y se lo sorbo juntando mis labios en medio, se lo mojo con mis humedecidos labios y le doy una buena lubricación a su ano, luego poso mi dedito a su alrededor y comienzo a jugar con ello, levanto sus piernas suspendiéndoselas hacia arriba para tener una mejor disposición de sus nalguitas y en especial de su hoyuelo, mi dedo comienza a abrirse paso en su tupida intimidad y suelta un fuerte gemido, además de eso un retorcimiento que le quita el aire contenido y ahora respira agitadamente, mi dedo imprime presión y empieza a incursionar dentro de ella es el dedo al que ya la tengo acostumbrada así que no le cuesta trabajo acomodarse para disfrutarlo en su interior, mi perrita se excita deliciosamente y se toma de los senos y los estruja con fuerza. Viene una ola de pasión que nos envuelve a las dos juntas, ella se pierde en el desvarió estrujando sus senos y tomando con la punta de sus dedos sus pezones para jalárselos como una descosida, y yo me aferro a su piel tomándole con mi mano libre uno de sus glúteos y a momento alterno entre sujetárselo con fuerza apretando con mis dedos su redondez y acercándole mi boca para succionar su piel y morderla suavemente con unos cuantos de mis dientes hasta estirársela levemente y dejarle una marca rojita que al notarlo ella se excita con más fuerza y comienza a dar de palmadas en esa zona de su trasero.

Y abriendo más las piernas me entrega también su vagina, intuyo que para que se la lamiera y comienzo a rozarle por fuera con enérgicas lamidas que aceleran su excitación y la desbordan de placer, esos labios vaginales tan suaves me reciben amenos y me hacen pasearme fácilmente hasta su interior, sus fluidos que me dan justo a la lengua y me hacen deleitarme con su sabor, lo recibo todo con agrado, envuelta en el placer absoluto que solo mi perrita me puede brindar, su cuerpo entero se conmociona, lanza fuertes gemidos a voz en cuello expulsándolos con potencia de su boca, sus ojos los tiene completamente cerrados y su cabeza se mueve hacia atrás y hacia adelante revolviendo su pelo encima de ella y a momentos se ve como restriega su rostro sobre el sillón con movimientos bruscos que le enrojecen las mejillas pero que al final de cuentas le permiten disfrutar de su excitación, entonces disfruto al mismo tiempo que ella de verla tan extasiada a mi perrita, de meterle el dedito por atrás y de lamer frenéticamente su rica y húmeda vagina, de esas tres cositas disfruto y me deleito sin medida como se disfruta de lo que antes no se tenía, hasta desfallecer encima de ella, encima de su piel, hasta terminar exhausta y gozosa de placer, mirando a mi perrita con un gesto de agradecimiento y de regodeo a la vez por todo lo que me ha dado, mirándola sonriente por todo lo que ha hecho hasta ahora con el único fin de complacerme y tenerme contenta; al final me acerco a darle un último beso en su boquita para así dar por terminado ese momento tan lleno de placer compartido únicamente con mi perrita fiel.

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